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  • Walter Benjamin escribió, en su huida, lo que representa su “última voluntad” intelectual: sus Tesis de Filosofía de la Historia. Benjamin se encontraba en París, a principios de 1940 (poco antes de que las tropas de Hitler invadieran Francia), e intentaba escapar de la Gestapo, huyendo hacia España. En la Tesis IX de su escrito, Benjamin va a tratar de explicar la trágica historia que conducía al ascenso del nazismo, apelando a una pintura que le había adquirido a su amigo Paul Klee, el Angelus Novus -el Ángel de la Historia.

    En su texto, Benjamin presenta una lectura melancólica de la historia: una que no seguía los cursos emancipadores que planteaba el materialismo histórico. Allí, procura entender cómo es que la desatada violencia pudo imponerse triunfal, a pesar de las promesas de “progreso” en las que él mismo había creído. Su escrito aparece como un mensaje en una botella, un llamado desesperado a detener el tren de la historia, antes del abismo. La Tesis IX dice así:

    Un cuadro de Klee titulado Angelus Novus muestra a un ángel que parece estar a punto de alejarse de algo que contempla fijamente. Sus ojos miran fijamente, su boca está abierta, sus alas están desplegadas. Así es como se imagina al ángel de la historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe que amontona escombros sobre escombros y los arroja a sus pies. El ángel quisiera quedarse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero una tormenta sopla desde el Paraíso; se ha enredado en sus alas con tal violencia que el ángel ya no puede cerrarlas. La tormenta lo impulsa irresistiblemente hacia el futuro, al que da la espalda, mientras el montón de escombros ante él crece hacia el cielo. Esta tormenta es lo que llamamos progreso.

    Pd. Benjamin había llevado la pintura consigo, al exilio. Cuando los nazis invadieron Francia, Benjamin cedió el dibujo de Klee a Georges Bataille, quien lo ocultó en la Biblioteca Nacional de París, donde trabajaba, y luego entregó a Theodor Adorno en Frankfurt. En su Tesis VII, escribió que, para los oprimidos (entonces, en particular, los judíos perseguidos, como él), la violencia y la privación de derechos no representaban una anomalía, sino una regla histórica -lo que llama “el estado de excepción”. En su Tesis VI Benjamin había escrito, también, que si el fascismo triunfaba, “ni siquiera los muertos estarán seguros”, porque el vencedor reescribiría la historia hasta borrar el sufrimiento de las víctimas.