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  • Es el momento más propicio para ver “Balnearios” (2002). Tómense un tiempo para escuchar la obertura inicial. Y, más específicamente, aquel genial falso (y muy verdadero) documental antropológico que es su “Episodio de las playas”, luego canibalizado en un comercial recordado de Quilmes. Pero volviendo a Balnearios, es una joya de punta a punta (amarán el episodio locutado por Mario Mactas), la ópera prima de Mariano Llinás y el kilómetro cero de “El Pampero”.

    Unos años después, 2008, ese equipo nos traería la que a nuestro juicio hiperbólico y pampeano es la mejor película de todos los tiempos y todos los géneros, quedará ahí como esos edificios monumentales de Salamone, una película de aventuras, existencialista y costumbrista, juvenil y borgeana, rizomática y cenital: todos estos adjetivos solo empiezan a describir Historias Extraordinarias, la pueden ver ahora mismo en MAX o HBO o como se llame. Como dijo Roberto G., Llinás tiene la palabra.