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  • ¿Es esto un nuevo Riggs vs. Palmer? Mercedes desarrolló un motor para la F1 de 2026 con el reglamento abajo del brazo, y los otros equipos no los quieren dejar correr.

    Imaginemos que un equipo de la NBA (digamos, por decir uno que marida con el tema, Detroit Pistons) consigue implementar un ingenioso dispositivo de calor, elaborando el borde del aro con metales rígidos pero expandibles, y puede aplicarlo de forma tal que cuando ataca el diámetro del aro al que tira sea un 5% más grande.

    Imaginemos que cuando el truco se detecta, el equipo dice que no incumple la norma pues toda vez que midan el aro en frío el diámetro será el reglamentario.

    Fecha de Plata: el Mercedes F1 de Fangio de 1954

    Eso es lo que está pasando en la F1, donde la cuestión es “la relación de compresión” (a mayor compresión, mayor explosión: un globo muy inflado revienta más fuerte) de los nuevos motores de 2026.

    Los motores de 2025 tenían relación de compresión de 18:1, y en un contexto de muchísimos cambios reglamentarios (el cambio más importante en la historia de la categoría) se la redujo a 16:1 para el reglamento 2026 (se supone que esta “formula” de reglamento estará vigente por varios años).

    El reglamento dice que la relación de compresión se mide en frío, pero ––he ahí el hack que encontró Mercedes— los metales pueden dilatarse de modo diferencial bajo el calor y si se lo hace calculadamente, el tamaño del pistón puede aumentar y entregar una relación de compresión de 18:1 (se presiona más, hay mas “explosión”, se libera más energía, imaginemos el esfuerzo del último tramo de un inflador de mano).

    En la práctica son tres décimas más por vuelta, lo que sería un mínimo de 20 segundos en total en la carrera. Una ventaja ENORME en la F1 actual.

    Mercedes puede alegar que está cumpliendo el reglamento, que dice que la relación de compresión se mide en frío y en esas condiciones su motor es legal. Los otros motoristas (Ferrari, Honda, Audi, etc.) dirán que es engañoso y que en “fase de trabajo”, que es donde verdaderamente importa (uno no tiene un motor para tenerlo parado) la relación de compresión funciona como 18 y no como 16.

    Un dilema clásico: se impone la norma general (Art. 1.5, “Los coches de Fórmula 1 deben, en todo momento durante un evento, cumplir plenamente las normas establecidas en el reglamento técnico”) o la norma particular sobre la medición del motor (Art. C5.4.3 que dice que debe ser ejecutada “a temperatura ambiente”, es decir, en frío). Los quejosos alegan que una norma particular no puede anular el categórico “en todo momento”, que está significativamente en las disposiciones iniciales del reglamento.

    Nota de contexto 1: Mercedes es motorista de otros tres equipos (entre ellos Alpine, de Franco Colapinto), lo que implica que en esta asunto hay ocho autos involucrados y no solo los del equipo Mercedes.

    Nota de contexto 2: se supone que a mediados de este año un mecánico de Mercedes pasó a Red Bull y les llevó la información clave que allí emularon, de manera que los motores de Red Bull también están usando el trucazo de la “relación de compresión variable” y con ello otros cuatro autos quedarían también invalidados.

    La FIA enfrenta el clásico problema judicial de tener en cuenta las consecuencias de sus actos. Una opción es aceptar el argumento de Mercedes (y su consorte Red Bull) que dice que según la pura letra de la ley (“no es ilegal si es legal cuando se lo mide”) no incumple nada, y eso podría generar una competencia muy distorsionada con el resto de los equipos (queda para otra ocasión explicar por qué la Formula 1, como muchas organizaciones del deporte, es competitiva pero maniáticamente igualitaria). La otra opción es invalidar el motor, con la consecuencia de que el 60 % de la parrilla se queda sin unidad de potencia.

    Trabajar motores lleva tiempo y no hay margen de adaptación: ni los otros pueden copiar el hack de Mercedes (y Red Bull), ni estos tienen tiempo para desarrollar un nuevo motor con reglas 2026 (no pueden usar simplemente el 2025, porque las reglas han cambiado por completo). Acá explica la cosa técnica nuestro gurú Albert Fabrega.

    Cualquier decisión que se tome va a dejar a media parrilla no solo disconforme sino también sin chances de competencia real.

    ¿Qué hacer? Nadie ignora que esos Pistons estarán tirando a un aro más grande, corriendo con motores de 1:18, violando “el espíritu” del reglamento (una palabra odiosa, de mala prensa, que algun día quiero reivindicar). Pero por otro lado, ancló la determinación de legalidad a lo que resulta de una medición que se hace en frío, condiciones en que los motores son 1:16.

    Si Martín Farrell dijo “dejen heredar a Palmer” no tengo dudas que al pensar en este caso diría “dejen correr a los Mercedes”. Alguien podrá decir, también: si Mercedes encontró ese hack, que se lleve el premio, de eso se trata el desarrollo técnico en categorías reguladas (y la innovación misma). A medida que tipeo, más claro me va pareciendo que Mercedes puede tener razón: uno a veces cambia de idea mientras escribe, tal vez no todo es tan claro desde el principio.

    La FIA según entendemos, está pensando aplicar una solución salomónica: dejarlos usar estos motores que ya no puede cambiar (reconociendo implícitamente que como legislador se les escapó la tortuga al poner esa forma de medición “en frío” y tener en cuenta lo que los administrativistas alemanes llaman “confianza legítima”), obligarlos a adaptarse en 2027, acaso en el interín compensar de algún modo a los equipos que quedan en desventaja este año si se revela que hay enorme distancia entre unos y otros.

    Cerramos esta bocanada recomendando —porque da contexto— una miniserie documental hermosa, muy amigable con quien no está en el mundo motor: “Brawn GP” (Disney +), no googlen nada de lo que pasó asi no se espoilean los hechos de la trama, la “historia imposible” de la temporada 2009 en la que un equipo desahuciado por sus propietarios y sin un peso encuentra un hack para pelear con los grandes. Hay acción, economía, política, drama, derecho y agridulces lecciones de vida, y conduce Keanu Reeves (!).