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  • Muy probablemente, Alexy implica para muchas personas, una extensa obra bibliográfica estructurada por tres líneas de investigación representadas por sus tres libros básicos. En orden de aparición: La teoría de la argumentación jurídica que sostiene la tesis del derecho como un caso especial del discurso práctico general. La teoría de los derechos fundamentales que reconstruye la estructura de los derechos y sus modos de adjudicación de acuerdo con la estructura de la norma como regla o como principio; y además sostiene que todos los derechos pueden tener la estructura de derechos de no-intervención, de prestación y de organización y procedimiento. El concepto y validez del derecho que discute varias líneas del positivismo y del no-positivismo; y se inclina por esta última a la luz de la tesis de la pretensión de corrección que elevaría el derecho. Todo lo demás, son desarrollos de estas líneas de investigación. Sus artículos y libros son muchos. Fácil perderse en esas lecturas. El autor creó un atajo articulador de su obra en el texto corto Mi filosofía del derecho y en La construcción de los derechos fundamentales.

    Pero a mi se me hace raro conmemorar su vida y obra limitándolas a sus producciones bibliográficas. Por lo demás, seguramente ya hay varios artículos que en estos momentos lo están haciendo y, por supuesto, mucho mejor de lo que podría hacerlo yo. Por eso, aquí van algunas instantáneas sobre Alexy en Kiel durante 1994-2000. Quienes por ese tiempo estudiaban o estaban realizando una investigación bajo la supervisión de Alexy en la Facultad de Derecho de la Universidad de Kiel, muy probablemente conocen éstas y otras instantáneas.

    La primera. El paisaje. Llueve. Sigue lloviendo. Cuándo dejará de llover. Viento. Mucho viento. Un continuo cielo gris apizarrado. Fiordos. Puerto de aguas profundas. Una ciudad en la pampa de Schleswig Holstein. Kiel. Alguna vez escuché decir a Alexy que las cosas más interesantes pasaban en el Juristisches Seminar (Facultad de Derecho). La frase ganaba sentido a la luz del clima de Kiel.

    La segunda. Alexy era profesor de dedicación exclusiva de teoría y filosofía del derecho y derecho público. Cada semestre tenía que dar ocho horas semanales de clases en el formato de tres clases magistrales (Vorlesungen) y un seminario. Por lo general, en el primer semestre daba Teoría del Derecho, Derecho Constitucional I (organización del poder), Lógica y un Seminario en el que se discutía un libro a partir de las ponencias que realizaban las y los estudiantes sobre cada uno de los capítulos. En el segundo semestre, Derecho Constitucional II (derechos fundamentales) que equivalía a cuatro horas semanales, Ejercicios para la resolución de casos de derecho público, Metodología del Derecho y un seminario. La pregunta que suele rodar por los pasillos, es si una/a profesor/a es más de clase magistral o de seminario. Y qué en el caso de Alexy? Su vocación por las clases magistrales saltaba a la vista tanto en el empeño que ponía en la claridad de la estructura argumentativa como en la modulación de los tonos de su voz para sostener la atención del estudiantado. Y parecía que tenía eco en su público. En la Vorlesung no se toma lista, la presencialidad no es obligatoria. Se queda quien quiere. Alexy siempre daba clase con aula repleta. Especialmente, fue impresionante ver el Audimax de la Universidad de Kiel en el que daba Derechos Fundamentales durante cuatro horas.1 Era una de sus grandes hits. Alguna vez algunas/os estudiantes de grado me dijeron que la solían escuchar más de una vez. Por lo demás, en los seminarios, Alexy escuchaba con atención la ponencia y luego hacía preguntas y comentarios. Y si bien se abría la discusión a las personas participantes, siempre me quedó la duda si sus preguntas y comentarios no terminaban "copando" todas las intervenciones posteriores. En suma (Kurz um, frase con la que le gustaba empezar para cerrar alguna parte de sus intervenciones), me parece que tenía fuerte vocación por la clase magistral.

    Tercera. Comienzo por el final de la segunda. En cualquiera de todas de sus clases hacía uso detallado de los varios pizarrones que existían en las aulas de Kiel. Estructuraba los contenidos con números romanos en combinación con arábigos, por ejemplo: Römisch I, Arabisch 3. No solo los escribía sino que los decía en voz alta. Hacía una entonación teatral porque sabía que de esa forma le robaba una sonrisa al estudiantado. Y lo del pizarrón le encantaba por eso y otras razones más. Una vez nos contó que, en los ochenta durante una de sus clases en una Academia de Ciencias para un público selecto, una de las personas invitadas, un artista plástico de renombre internacional, en forma espontánea empezó a escribir en ese mismo pizarrón. No importa el nombre del artista, es conocido por sus obras en las que usa pizarras escritas con fórmulas.

    Cuarta. Hege Stück, una de las asistentes de la cátedra de Alexy, realizó una estancia de investigación en Alicante en 1992 o 1993. Volvió llena de ideas. Entre otras, la de organizar un coloquio permanente de investigación. Y así nació el conocido coloquio de doctorandas/os de Alexy. Los coloquios eran mensuales, creo que los martes, seguro a las 18:00 hs. Solo podían asistir doctorandos/as y doctores que estaban haciendo la habilitación, bajo su supervisión, e investigadoras/es formadas/os visitantes. Cada encuentro implicaba la discusión de una ponencia sobre los avances de alguna tesis de doctorado/habilitación. El coloquio era cerrado. Alexy decía que tenía que servir para discutir duro las presentaciones y que eso no iba a ocurrir si venían oyentes de otras cátedras. En todo caso, el coloquio tenía para Alexy la función de supervisión de los trabajos a través de sus comentarios y los de las/os pares (siempre comentarios muy agudos para ver si la tesis que se sostenía resistía el escrutinio de preguntas realizadas con microscopio). De vez en cuando había sesiones especiales convocadas para discutir la ponencia de algún/a investigador/a invitado que venía de otro país a hacer una estancia corta en Kiel. Pero el coloquio no terminaba a las 19:45, horario en el que teníamos que dejar el aula. Seguía en la casa de Alexy. Invitaba a todas y todos a su casa después del coloquio. El menú era fijo. Surgió en ocasión de la visita de Massimo La Torre: espaguetis con salsa boloñesa o filetto (y mucho queso rallado para quien quisiera). Todo el mundo participaba cortando cebollas, abriendo latas de tomates, haciendo la salsa o cuidando que los fideos no se pasaran del punto de al dente. Bebidas: vino por lo general tinto o agua. El menú no incluía postre. Se usaban dos mesas. La ovalada del comedor y la redonda de la cocina. Alexy se sentaba en la ovalada. Era el dueño no solo de la casa sino de la conversación. Solía contar historias de su vida de estudiante en Göttingen o de las charlas que daba en el exterior. Y tenía miles. Con el tiempo, era obvio que se repetían. Pero como parte del público se renovaba ...

    En suma, las instantáneas continúan. Sin embargo, con éstas alcanzan para ilustrar que el legado de Alexy está también en las prácticas que supo generar. No hay investigación si a su vez no hay una comunidad de discusión y de investigación. Y la comunidad no se lograba solo en el coloquio, en el seminario o en la clase sino comiendo espaguetis en su casa y almorzando en grupo en la Mensa.

    ...

    A partir de 1995 su vida estuvo atravesada por una fuerte tristeza. Su mujer, Edith, quedó con movilidad reducida, convaleciente como consecuencia de una mala praxis durante una operación. Desde entonces Alexy se dedicó full time no solo a la docencia sino al cuidado de su mujer, su hijo Georg y su hija Julia. Su mujer murió luego de varios años. Luego, Julia vivió en coma como fruto de un episodio diabético, murió hace unos años. Esto lo partió.

    ...

    5 de septiembre de 2026, a cuatro días de haber podido cumplir 81 años, muere Alexy. En su casa.

    16 de septiembre de 2026. Entierro en Kiel.2

    Están presentes su familia, la comunidad de quienes realizaron maestrías, doctorados, estancias de investigación y habilitaciones bajo su dirección y hay estudiantes. Todos tiran tierra sobre el cajón. Una escena conmueve profundamente. Una estudiante arroja su ejemplar de la Teoría de los Derechos Fundamentales.

    Lo que resta, es silencio.


    1. Con una pausa de 15 minutos que a partir de 1995 le era fundamental porque le alcanzaba para ir y volver en bicicleta para dar los medicamentos a su mujer que muy joven había quedado convaleciente. ↩︎

    2. Agradezco a Jorge Alejander Portocarrero y a Jan Sieckmann por haberme relatado esta instantánea. No pude estar en el entierro, estaba dando clases en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. ↩︎