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  • Me duelen los oído al escuchar a Bullrich repetir ad nauseam que se abstiene de votar el pliego de Michelli por “objeción de conciencia”… ¿nadie le va a decir nada?  Se me nubla la vista y me empiezan los mareos, cuando escucho al presidente argumentar que quiere evitar el “conflicto de intereses” que causaría la jueza… Llamen a la ambulancia!!!  creo que me dio algo.

    A ver, todos y todas sabemos que Burllich trata de disimular su desacuerdo, y de resaltar la independencia de su voto ¿pero por qué le estamos dejando decir que eso es una “objeción de conciencia”? ¿Así como así?… Ella tiene todo el derecho del mundo a poner lo que hace a su mejor luz, pero algunas instituciones jurídicas son lo que son, y no lo que el espíritu generativo de la IA delire. Sabemos también que Milei trata de revestir de razonabilidad el uso abusivo (y hasta negligente) del poder presidencial, abiertamente dirigido a castigar a la prensa crítica. Y él también tiene derecho a narrar su versión de los hechos en sus propios términos. Pero vamos, ¿le dejamos decir, sin más, que está evitando “conflicto de intereses”? Está usando el discurso jurídico como quien se limpia la boca con las sábanas y los medios repiten el cantito como si fuera la poesía del 25 de mayo. Bueno, tendré que digo algo:

    El instituto de objeción de conciencia, baluarte liberal, si los hay, es la permisión para no cumplir la ley estatal en razón de lo que nuestras creencias más íntimas, y moralmente constitutivas, nos indican. Pero la orden que da el jefe de tu partido no es una ley estatal, Patri. Puede ser una prescripción con mucha fuerza normativa sobre sus huestes, pero no es una prescripción general del estado, no es una norma jurídica. No estamos en una monarquía absoluta, obligados y obligadas a cualquier capricho del presidente como si fuera the law of land. De hecho, si lo estuviéramos vos no tendrías ningún derecho a la objeción de conciencia. Te das cuenta Patricia?  Tu enunciado es una contradicción en sus propios términos.

    Y lo del “conflicto de intereses”, ¿en serio?  Este tipo de conflictos funciona como una razón jurídica crucial para impugnar una decisión jurisdiccional en un caso concreto. El conflicto es entre interses en conflicto. La idea es crucial para garantizar la imparcialidad jurisdiccional, otro baluarte del derecho liberal, un monumento, diría yo. Pero el discurso del presidente se limpia los zapatos en este monumento. Obvio que esto tiene que ver con los jueces, Javito, y con cualquier poder de decisión jurisdiccional. Pero lo más obvio es que sólo funciona en un conflicto concreto, o previsible, frente a intereses desnudos. Nadie te avisó que en este caso este es un argumento bumerang. Es una forma de socavar tu propia decisión en relación a la designación de la jueza. Digo, la decisión jurisdiccional es tuya, toda tuya, pero si decís que hay un conflicto de interés entre vos y ella, estas impugnando la imparcialidad de tu propia decisión. Te escuchaba y pensaba en Larry, el de los tres chiflados, cuando golpeaba con un martillo que le rebotaba en la cara.

    Aún si asumiéramos que el periodista Alconada Mon es un “ensobrado” por los rusos, esos que quieren perjudicar al presidente, la verdad es que no estamos discutiendo si él va a ser juez. ¿Por qué ese supuesto vicio de carácter del periodista afectaría a su cuñada?, ¿no era liberal este presidente? Ni siquiera tienen la misma familia de sangre, como para discutir una buena hipótesis genetista de los vicios de carácter.

    Detrás de este aparente error conceptual hay un razonamiento pseudo-fascista: cualquiera que tenga alguna vinculación con la oposición o la prensa crítica tendría un conflicto de interés con el presidente, y no podría ocupar ningún cargo público. ¿Será ésta su concepción de conflicto de intereses? O solo busca destruirnos los oídos alardeando su ignorancia jurídica.

    Si rastreamos el origen de la confusión, quizás debamos recordar al Ministro de Desregulación diciendo que la clave estratégica del gobierno era la de “empobrecer a los grupos de interés”  de la oposición. Parece plausible que el presidente confundió el concepto jurídico específico de “conflicto de intereses”, con el concepto Sturzeneggergiano de castigar “a los grupos de interés.” Esto es fascismo con lenguaje liberal, acá y en la China.

    Ahora, digamos todo: puede hacerlo. La potestad constitucional es de él. No está obligado a designarla si no quiere. Pero hubiera sido lindo, y más sano, que nos ahorraran los vilipendios de la lengua del poder…

    Y digamos todo también, teniendo en cuenta que en La Plata no hay una sola jueza o camarista mujer (ver justicia federal de La Plata). Es una de las dos jurisdicciónes federales con mas desigualdad de género del país. Justo cuando se va a nombrar una jueza ahí, es la cuañada de…. El vilipendio no es solo de la lengua…