De acuerdo a mediciones usuales, Argentina es un país con problemas de corrupción mucho más graves que los de sus vecinos y los de otros países comparables.
Hoy en Mendoza reaparece la controversia sobre la megaminería y el agua. Sin embargo, lo que está en juego va más allá: estamos ante un problema democrático.
Por ahora, la salida de Maduro no constituye el primer paso de la transición democrática. Su régimen se mantiene intacto y con él, su constitucionalismo abusivo.