Por ahora, la salida de Maduro no constituye el primer paso de la transición democrática. Su régimen se mantiene intacto y con él, su constitucionalismo abusivo.
Dictar decretos de necesidad y urgencia (DNU) fue, alguna vez, un acto excepcional y discreto. Hoy los DNU forman parte del paisaje de la gobernanza diaria.